Emplasto

Los emplastos han sido utilizados durante siglos. Consiste en la aplicación de hierbas frescas, cocidas, secas o en polvo, que se aplican directamente sobre el área afectada por una dolencia. Su aplicación puede realizarse en caliente o en frío, y se sujeta con una tela o una gasa. Para su preparación se utiliza cualquier parte de la planta, preparando una pasta esterilizada.

Para hacer un emplasto existen diversos procedimientos:
- Se utilizan las partes sólidas de las plantas, bien en su estado natural, su pulpa o su jugo, o se utiliza la planta después de haber realizado una decocción o una infusión.
- Se reduce la planta a polvo y se hace una pasta, bien con aceite o con una infusión.

Se puede aplicar la planta directamente a la piel, en su estado natural o sometida en cocción, cubriéndola en gasa. También puede aplicarse colocando sobre la piel una gasa, luego la planta, y para terminar otra gasa.

El emplasto de consuelda se utiliza para aliviar el dolor de torceduras y fracturas; el de los hipérico o corazoncillo se utiliza para aliviar los dolores musculares o nerviosos.